miércoles, 20 de mayo de 2009

Los saberes de mis estudiantes.


LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES.


1. Lo que los estudiantes saben hacer en el Internet.

En general la mayor parte de los estudiantes utilizan muy bien el servicio de Messenger particularmente el ¨Chat¨ pues pasan una gran cantidad de horas conversando con los amigos y conociendo a otros por este medio.

Bajar música, videos, juegos, información sobre sus artistas favoritos, consulta de cines, o eventos artísticos, es otra actividad que aprenden rápido.
Información sobre temas, de sus materias.
Revisan correos.
Carteleras de cine.
Eventos de artistas.

Para búsqueda de información usan de manera continua Google, Wikipedia, páginas Web, y enciclopedia Encarta.

2. Estrategias para aprovechar los saberes de mis alumnos en el aula.

La propuesta es:

Elaborar una página, donde ellos accedan y tengan la información de los Ecosistemas, para hacer conciencia de esta problemática que nos involucra a todos. Mediante videos, presentaciones en Power Point, música (insertar). Para hacer más amena esta información.

Llamar a los líderes del grupo para identificar a los alumnos que mejor manejen el Internet.
Se organizan cuatro equipos de cuatro alumnos cada uno En cada equipo se encuentra un alumnos que es el mas hábil en el manejo del Internet.
Los alumnos destacados de cada equipo podrán colaborar con los demás equipos para crear así una red de ayuda y retroalimentación.


3. ¿Quiénes van a enseñar a quiénes?.

Los alumnos mas destacados en el manejo del Internet serán aquellos que le den soporte al los integrantes de su equipo , sobre como hacer la búsqueda de la información , el uso del PowerPoint , la inserción de la música y el video , copiar y pegar información , etc.
Se hará una red colaborativa que permita resolver los problemas que se presenten en los diferentes equipos y no puedan ser resueltos de manera interna.

4. Lugar de desarrollo.

El aula de medios del CEMSAD Valle de las Palmas

La Aventura de ser Maestro

Hola compañeros de la especialidad.
En este texto, se seleccionó en color amarillo y se subió. Los comentarios al hacer el copy paste, no salen al lado del párrafo seleccionado, vienen al final.
La aventura de ser maestro

José M. Esteve
Universidad de Málaga
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Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error. En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado.
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La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad[EMSAD1] de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de[EMSAD2] una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.
Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó[EMSAD3] Unamuno en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”... Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”. Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.
Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir[EMSAD4] . Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de `````primaria respecto a los de secundaria.
Entre los de primaria el peor problema es la idealización: la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, 0¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.
Para colmo, futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos. ¡Qué[EMSAD5] duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes[EMSAD6] ... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción[EMSAD7] .
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc[EMSAD8] .
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos[EMSAD9] .

Disciplina

Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites[EMSAD10] .

Contenidos y niveles

Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos. El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase. Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos, pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones[EMSAD11] . Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.

El orgullo de ser profesor

Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad[EMSAD12] .
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MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936)
Escritor, filósofo, humanista. Rector de la Universidad de Salamanca. Autor de una extensa obra literaria en la que destacan sus ensayos, en los que analiza la realidad social con una visión crítica y con una fuerte implicación personal. Se le considera uno de los mejores representantes de la Generación del 98. Su enfrentamiento a la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro.
FRANCISCO GINER DE LOS RIOS (1839-1915)
Catedrático de derecho de la Universidad de Madrid. En 1876 renuncia a su puesto en defensa de la libertad de cátedra y funda la Institución Libre de Enseñanza, la institución educativa más innovadora en la España de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su Residencia de Estudiantes es el centro clave de reunión y de formación de los mejores intelectuales y artistas españoles del siglo XX.

[EMSAD1]De En contacto Intimo, Virginia Satir, (1981). LAS CINCO LIBERTADES:
1. La libertad de ser y escuchar lo que está aquí en lugar de lo que debería ser, fue o será.
2. La libertad de decir lo que uno siente y piensa, en lugar de que uno debería sentir o pensar.
3. La libertad de sentir lo que uno siente, en lugar de lo que uno debería sentir.
4. La libertad de pedir lo que uno quiere, en lugar de esperar el permiso para hacerlo.
5. La libertar de correr riesgos por cuenta propia, en lugar de elegir sólo lo que es “seguro” y no arriesgarse.


[EMSAD2]con

[EMSAD3]Miguel de

[EMSAD4]Considero importante que el facilitador identifique las posibilidades y límites que tiene la acción docente signada por la urgencia, la inmediatez, el aislamiento y la autonomía: que visualice los agentes, factores, relaciones, procesos, fuerzas que influyen en su trabajo de enseñanza como posibilitadotes o como límites y que hacen del quehacer docente una síntesis de múltiples determinaciones y de la escuela el lugar de encuentro.

Resulta igualmente importante que el facilitador tome conciencia de su papel como sujeto y como trabajador y de lo que esto implica.

Los aspectos citados nos permitirán comprender y explicar los conflictos, las contradicciones que se dan entre la norma o el “deber ser” y la realidad cotidiana. Mediante el análisis de su realidad, el facilitador estará en condición de hacer un diagnóstico de su trabajo y tener una idea clara de sus deseos y aspiraciones, así como de sus frustaciones, sus logros y dificultades, de sus éxitos y fracasos y lo que es más importante, ir identificando lo que le satisface y lo que desea cambiar.

[EMSAD5]Ausbel D. Psicología Educativa. Un punto de vista cognoscitivo. Ed. Trillas (1978). Decía:
“La esencia del aprendizaje significativo reside en que las ideas expresadas simbólicamente son relacionadas de modo no arbitrario, sino sustancial con lo que el alumno ya sabe. El material que aprende es potencialmente significativo para él”.

[EMSAD6]Como podemos apreciar, en esta perspectiva se plantea también el hecho de que los nuevos conocimientos adquieren significado real, cuando se vinculen o se integran a la estructura cognitiva que la persona ya posee..
Por lo tanto, todo material de aprendizaje posee una significatividad potencial que se desarrolla, en dos dimensiones: significatividad lógica y Significatividad psicológica.

[EMSAD7]Los facilitadotes tenemos que ser Maestros, Padres de Familia y amigos de nuestros alumnos, pués nos encontramos en tiempos diferentes a los que nos tocó vivir.
Ahora Papá y Mamá, tienen que trabajar para sacar adelante a sus hijos, y los dejan solos en casa, sin quien los guíe.

Es muy importante la comunicación ahora con los jóvenes, como parte de nuestra bella labor docente.

[EMSAD8]Depende mucho la situación o el clima que reine en el aula, es como debemos expresarnos.

[EMSAD9]Idem

[EMSAD10]Muy importante es ganarse la confianza de nuestros alumnos, para hacerlos parte de la clase.
En mi caso, trabajo zona rural, y muchas veces el alumno es callado, no participa, etc., y cuando hablas con él, sabes que hay problemas desde el hogar., graves problemas.

[EMSAD11]Por lo general el alumno viene bajo de la secundaria, en matemáticas, taller de Lectura y Redacción, etc.

El docente aplica una evaluación diagóstica para saber exactamente como vienen.
Posteriormente el facilitador elabora un curso de nivelación académica, asesorias, etc.

[EMSAD12]Muy gratificante, ver como los alumnos quieren prepararse, salir adelante, y ves con mucho orgullo, cuando te los encuentras ya convertidos en profesionistas.
O bién, regresan a la Institución a solicitarte una asesoría.

Mi Confrontación con la Docencia

Cuándo, cómo y por qué me inicié como maestra?
En 1980, recién egresada de la Escuela de Contabilidad y Administración de la Universidad Autónoma de Baja California, campus Tijuana, me hicieron la invitación para dar la capacitación de Contabilidad, en el Colegio de Bachilleres del Estado de Baja California, Plantel Tecate; ya que había horas que no cubrían otros docentes.
Me animé, ya que para su servidora era una nueva experiencia en docencia, pero, antes tuve que tomar un curso propedéutico, acreditarlo y poder iniciar.
Creo que de alguna manera u otra, a todos nos hace cosquillitas el estómago por primera vez, cuando iniciamos algo nuevo o novedoso, a mí en lo particular me sucedió, pero, era algo diferente, novedoso y de muchísima responsabilidad.
Como era Egresada de este Plantel, sentía que yo tenía que aportarles a los jóvenes bachilleres, algo de lo mucho que yo le debo a este Plantel. Un gran COMPROMISO.
Empecé a leer, indagar, seleccionar la bibliografía, para poder preparar mi Plan de clase, (claro, leí el Programa de Estudios), quería que los alumnos se enamoraran de la materia, dándoles ejemplos prácticos con la teoría.
Antes de que entrara al aula a dar clases, les pregunté a varios alumnos y alumnas, sobre los docentes que a ellos les gustaban como impartían sus clases y por qué les gustaban, y, que era lo que mas les gustaba como personas, etc. Algunos respondieron que querían docentes bien presentables, (limpios, bien vestidos, alegres, etc.) y hasta me hicieron algunas bromas.
El primer día de clases, me sentía como niña con juguete nuevo, iba preparada con mi (Plan de clase), presentable, alegre. Yo creo que hablé mucho, mucho, mucho, porque los alumnos nomás me veían y me seguían y ninguno preguntaba. Hasta el final comprendí, y les pregunté y su respuesta fué obvia. Ya no volvió a suceder. Ese semestre, todos querían cambiarse a Contabilidad., eso me preocupó pero a la vez me alegró, porque creo que se logró el propósito.
Qué pienso y siento de ser profesor?
Ya lo contesté anteriormente, pero, ser docente es una gran RESPONSABILIDAD, porque los jóvenes están viviendo una gran etapa de violencia, falta de valores, divorcios, deserción escolar, etc., Y creo que tenemos que hacer tratos con los Padres, Alumnos y Docentes, que sea un trato TRIPARTITA, porque, la situación económica en los hogares necesitan de dos sueldos (Papá y Mamá) y al joven lo dejan solo, con los amigos, los medios de comunicación, etc. Y es cuando los Docentes, debemos ser Amigos, Maestros, Papá y Mamá.
Me siento, como Mamá, porque, cada vez que surge un problema con los jóvenes, creo que son mis hijos, y trato de ayudarles lo mejor de lo mejor. Dios me puso en este camino, y trataré de buscar la solución mas acertada.
Qué ha significado ser docente en Educación Media Superior?
RETO, si un RETO, porque, estamos formando seres humanos, que preparamos a seguir una carrera.
Qué motivos de satisfacción tengo?
El que te encuentres en una maquiladora, en una oficina, en el hospital, en el gobierno, etc., a Licenciados, Contadores, Médicos, en lo general, a los que preparamos como bachilleres, ya son unos grandes PROFESIONISTAS. Que te los encuentres y te hagan recordar sus vivencias, en realidad, son muchas las satisfacciones que se obtienen al ser docentes,
Qué motivos de insatisfacción reconozco?
Cuando los alumnos no logran egresar por cuestiones económicas, deserción, se casan jóvenes o no concluyen porque ellos no querían seguir estudiando y los Padres los forzan.
En lo personal, Soy contador Público, con Maestría en Administración con especialidad en Recursos Humanos y actualmente cursando un Doctorado y la especialización en línea UPN.
Tengo 3 hijos y 2 adoptados, así les llamo a dos libros editados para Colegio de Bachilleres del Estado de Baja California.
Como mi primer día de clases, me siento feliz de inicial esta especialización en línea y poder compartirlos con todos ustedes.
No me despido, sino les digo hasta pronto.
Respetuosamente
Ana Silvia Villegas Ramírez